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domingo, 13 de septiembre de 2015

La mochila con ruedas

Pero esa mierdinvento qué es?

Os digo yo lo que es, es una mierda, que han inventado para que los niños no se deslomen y lo hagan los padres.

¿Es que nos hemos vuelto gilipollas? ¿No pueden llevar los niños una mochila normal como se ha llevado toda la puta vida y que le duelan los hombros como nos han dolido a todos? No por Dieu! Ce n'est pas possible! Mi niñito no puede sufrir lo más mínimo porque es mi niñito, ese que me da patadas en la espinilla cada vez que le hago un bocadillo de queso y jamón en lugar de ponerle un par de donuts. Así están de gilipoir, los guajes, que parecen mariposas delicadas,  incapaces de andar 100m, que con 3 años aún hay que llevarles en el carrito manda cojones! Normal que luego con 5 no sean capaces de soportar el peso de su mochila! Si no pueden ni con el suyo!

Hoy, primer día de cole aquí en mi calle...vivo delante de un colegio, es divino, sobretodo para salir a trabajar y encontrarte con un montón de padres igual de sedentarios que sus hijos que los tienen que llevar en coche, si por ellos fueran los dejarían en la puerta del aula con el coche. Lástima que no se pueda, la calle estaría quizá un pelín más transitable. Y claro voy y me fijo en que no hay ni una mochila sin ruedas. Recuerdo que ese invento salió cuando estaba yo ya en Bachillerato creo, yo fui niña de la "E.S.O." con lo cual os recuerdo que eran dos años de Bachillerato y luego a cascarla o a la uni. Y recuerdo ver a críos de la E.S.O. con el artilugio de marras que me daba vergüenza ajena. De hecho la mayoría llevaban la mochila a hombros porque les parecía igual de vergonzoso, pero sus madres protectoras estaban convencidas de haber comprado lo mejor para su hijo. Las únicas que usaban el carrito eran ellas claro. Pero los niños de delante de mi casa son pequeños, son de primaria, y todos llevan el carrito...o mejor dicho los padres arrastran el carrito hasta la puerta y ya siguen ellos más allá.

Lo que no entiendo es que recuerdo haber oído en la radio e incluso en las noticias que eso del carro era peor que llevar la mochila a hombros. Producía lesiones en la muñeca, mientras que yo no tengo ningún problema en la espalda...y el que lo tiene no es por llevar mochila eso fijo. Me diréis que es que ahora los niños llevan un montón de libros, que esa es otra, no sé para qué están los profesores, si para dar clase o de marcapáginas. Yo en primaria tenía cuadernos que daba el mismo colegio, que no pesaban ni 200gr, y esos eran los de llevar a casa para hacer los deberes, escribir las tablas de multiplicar, copiar conjugaciones y alguna hoja con vocabulario para aprender además de alguna regla de ortografía...vamos que 3 cuadernos o 4 si había que estudiar algo de geografía y el estuche. Los libros no se llevaban a casa, quedaban en el pupitre, y pertenecían a la escuela aunque durante el año se hacía cargo el alumno y debía devolverlos en las mismas condiciones que lo había recibido sino tocaba pagarlo. Para hacer los deberes no necesitaba más de una hora. Si tardaba más era porque me entretenía haciendo el bobo pero vamos lo normal era entre 20 y 60min. Vale, os cuento el secreto por si no lo sabéis ya, yo vivía en Suiza de aquella. Ahora y aquí, necesitan mínimo 3h diarias, y claro en clase estarán 30min para corregir los ejercicios y 20 para seguir explicando la materia...Lo más diver son esos profes que les mandan escribir el enunciado de los ejercicios en el cuaderno, que ocupa más el enunciado que la respuesta. En fin que cada vez lo hacen peor...

De acuerdo por culpa de eso los críos llevan sobrepeso, pero pararos a pensar un segundo. Antes CAMINÁBAMOS hasta el colegio, si multiplicamos el peso por el tiempo que lo llevábamos seguro que nos sale mucho más que si lo hacemos ahora que los dejan en la misma puerta, así que menos tontería, más mochila de toda la vida, y en último caso...el carrito no se lleva arrastrando detrás sino que se debe empujar hacia delante así evitamos lesiones...y que los lleven ellos que si lo lleva el padre acabará con lumbalgia y sídrome del tunel carpiano.

jueves, 16 de abril de 2015

El duatlón

Estoy como una puñetera regadera y encima me animan. Sí voy a hacer una nueva prueba, serán 6km corriendo, 21km de bici y 3km corriendo. En ese orden. El día 16 de mayo, hora lorquiana me voy a hacer el canelo. La hora no me mola nada, pero bueno como lo que me da miedo es la bici y no la cogeré antes de las cinco y media no pasa nada.

Lo cierto es que hasta hace nada la bici era algo que tenía dos rueda y cogía polvo en el trastero. Podía valer para los días de buen tiempo ir a dar un paseíto o para ir al curro y ahorrar gasoil. Nada que pasara de hacer 15km.

Aprendí algo tarde a montar en bici, con nueve años, harta de las ideas de bombero de mi padre que consistían en: A) subir los ruedines para que no tocaran el suelo cuando iba recta. Mi solución...tumbarme indistintamente hacia un lado u otro. B) después de subir los ruedines quitarme uno. Mi solución tumbarme del lado del ruedín...cuando me equivocaba me llevaba un piñazo así andaba siempre con heridas en una rodilla. Como decía, harta de esas ideas de mi padre, que no es bombero sino electricista, me fui con un amigo y sus padres unos días a su chalet. Mi BH plegable en el maletero. Sin ruedines.

La mía era ocre...mítica no?



Cada día al atardecer cogía mi bici y en la terraza cuya continuación era cesped me ponía con la bici. En el terrazo daba un par de pedaladas y al final llegaba al cesped bastante irregular y ya no podía. Hasta que el día antes de venir mis padres dí más pedaladas sin posar el pié. Así que me fui al camino para probar y lo conseguí. Recuerdo que la sensación era como cuando en un sueño puedo volar, pues igualito... Cuando llegaron mis padres a buscarme me pillaron haciendo idas y venidas, no quería que se me olvidara.

Hoy en día aún me falta cierto equilibrio y voy con bastante inseguridad sobretodo por caminos pedregosos y cuando hay que medir bien, pero lo que más me fastidiaba es que mis piernas no daban de sí. Me cansaba ensiguida, por no hablar de hace un par de meses que no conseguí ni llegar a casa de mis padres de lo que me quemaban los músculos. Y es que la falta de hierro tiene sus consecuencias. Pero desde que he empezado a mejorar la cosa cambió drásticamente, cualquier día libre cojo la bici sola o acompañada. En semana santa después de una ruta de senderismo con las amigas de 15km, llegué a casa a las cuatro de la tarde con la intención de echarme una siesta pero cogí y fui a limpiar la bici para luego engrasarle la cadena...y para engrasar mejor me fui a dar un paseo de hora y media. Al día siguiente otro paseo con una cuesta que no esperaba poder hacer montada todo el rato pero sí que lo hice, solo que ese día ya vi que la bici se me quedaba corta. Es una BH también...no la plegable claro sino una de 200€ con frenos de zapata que se me derriten en un par de bajadas. A este ritmo tendré que cambiarlas cada dos meses. Por no mencionar que ese día también se me salió la cadena 4 veces...total que el finde pasado fui a ver bicis...yo que jamás habría pensado gastarme un duro en otra bici lo mismo me gasto 700€. Y espero no engancharme a la de carretera porque sería un derroche.

Así que ahí andamos...haciendo el tonto, eso sí disfrutando que es lo que cuenta.


sábado, 27 de diciembre de 2014

La navida nos desamue...nos vuelve gilipollas.

Aquí vuelvo otra vez inspirada en otro post...esta vez Molinos es la culpable

Vereis el anuncio de la tele del chisme de hacer galletas me parece bien, una buena campaña, sigue premiando la conciliación. Aunque parece más un día festivo en el que toda la familia estaba junta y por la mañana hicieron el tonto en la cocina, luego al parque a jugar con la nieve. Me parece perfecto en estos tiempos en los que la mayoría de los niños quieren consolas y móviles no está de más indicar que eso es lo que mola, salir a jugar a la calle o hacer cosas con las manos no solo manipular mandos o teclas...aunque os parezca bastante utópico aún hay niños que prefieren eso a egordar su culo calentando una silla delante del ordenador.

Pero el otro anuncio, el que no he visto en la tele pero me mandaron  por wassap en un gupo...mi primera reacción ha sido sensiblera pero en un nanosegundo fue cambiando y cuando llegó el anuncio al final ya estaba imaginándome con aquella edad. Ni de coña iba a preferir pasar más tiempo con mis padres jugando. Lo tengo más claro que el agua, coño, si un día estando mi madre en casa le dije que iba a jugar al parque...al parque que estaba vacío, se asomó una amiga por la ventana y me faltó tiempo para irme a su casa. La bronca que me cayó al volver a la mía fue de las de órdago y colleja incluida. Se me fue tanto la olla que no me di cuenta de pedir que me dejaran llamar a casa para que no se preocupara mi madre. Y claro ella se asomó al cabo de un rato y vió que no había ni un alma en el parque. Yo tendría como 6 o 7 años...estoy flipando ahora mismo al darme cuenta de ello, le dices a cualquier padre hoy en día si deja que su hijo de 6años salga a jugar solo aunque lo pueda ver desde la ventana y me juego el cuello a que se vuelve histérico solo de pensarlo. Ni al balcón lo deja salir solo vamos! Así que cómo me voy a creer un anuncio tan...falso?

Un niño siempre prefiere lo material, o así lo veo yo, por muy mimoso que sea no concibe el mundo sin sus padres, es algo que cae de cajón que estarán siempre ahí, son intocables. Por mucho que no pasen tiempo en casa, siempre vuelven. Y sé un poco sobre el asunto que yo fui a la guardería, y más adelante entre las clases de la mañana y de la tarde comía en casa de una nani y cuando casi todos se iban a casa al finalizar las clases por la tarde yo me iba otro par de horas más las "clases guardianas" como las llamo yo. En el mismo colegio cambiabas de clase y alli un par de monitoras te esperaban para ayudarte a hacer los deberes hasta que tus padres salían de trabajar e iban a buscarte. En invierno entraba morriña y ganas de ir para casa claro pero cuando hacía bueno y nos llevaban al parque...ni ganas de que apareciera mi padre vamos! Y las pasé canutas en alguna ocasión...aquella en la que llevaba desde la clase de gimnasia por la mañana con una fisura en un hueso de la muñeca, o aquella otra vez en la que estaba con fiebre y no era capaz ni de escribir dos letras en el cuaderno de deberes. En esas ocasiones donde estén los mimos de mami que se quiten todos los amiguitos del mundo pero estando bien...un niño siempre se divierte más con otro niño que con un adulto a menos que el adulto sea peor que el niño eso está claro.

Mi carta a Papa Noël pedía la casa de la barbie, aunque me acababa trayendo patines o cosas así, y yo en lugar de decepcionarme me alegraba por que él tuviera mejores ideas que yo jajaja! En la carta a mis padres sé perfectamente lo que hubiera puesto..."Queridos papá y mamá...quiero un hermanito!!!".




P.D. Cuando llegó la hermanita lo que quise es que la devolvieran pero bueno al final le cogí cariño igual a pesar de lo sádica que era la niña.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Aquellas tardes esperando el bus.

Iba a hablar como lo hace Enol en esta entrada, de un compañero de autobús. Bueno más que de autobús lo era de clase, y de espera del bus porque ese puñetero autobús nunca jamás llegaba a la hora, y esperábamos 20min para 15 de trayecto.

Ese año la tutora nos colocó por parejas, y a mi me tocó con Jose. En realidad la muy cabrona dejó pasar unos días de clase para conocernos y ver de qué pie cojeábamos...y me puso con Jose porque yo era una chavala de las que vienen a ser mosquitas muertas, santitas, o sositas, y él era todo lo contrario. No era malo, pero es que no callaba ni debajo del agua, así que nos puso juntos con estas palabras "Cocci o acabas hablando tú o acaba callando él, a ver quién es más fuerte". Se ve que no me conocía bien, falta que coja confianza con alguien para ponerme a rajar mucho más que él pero en este caso lo cierto es que en clase nos equilibramos.

El caso es que por las tardes él venía a mi pueblo a clases particulares, y cuando volvía a su pueblo (más pueblo aún que el mío) íbamos en el mismo autobús porque yo iba a música no a su pueblo pero a otro un poco más lejos que el suyo (esto está lleno de pueblos). Y nada, nos sentábamos juntos y charlábamos, de muchas cosas, supongo que era lo que me gustaba más de él, que podía hablar de todo mientras que con otros no sabía de qué hablar. Recuerdo que un día me dijo que le gustaban mis orejas. Sí mis orejas, porque eran perfectas, y el agujero de los pendientes no estaba dilatado como la mayoría sino que estaba como cerradito. Sí...claro, cualquiera irá a pensar cosas que no son, pero creedme, no iba con segundas, al menos eso creo...

viernes, 13 de septiembre de 2013

Minicocci y los remeros

Lo mio con el cuadro de "El desayuno de los remeros" de Renoir es una relación tóxica jajaja! Tóxica porque no me dejaba comer, casi acabo anoréxica perdida. Vaaaale estoy Cocci perdida (o sea exagerando como siempre).

Cuando era bebé dice mi madre que comía de todo, los plátano ni siquiera quería que me los triturara, no tenía mas que 4 dientes y yo como un mono los quería enteros. Cuando empecé la escuela, en parvulario todo cambió, empecé a ser una asquerosa para comer. El plátano para Chita decía yo (asquito que le cogí vaya usté a saber por qué). Y el resto...igual, que coma Rita. Para mi la hora de comer era igual que la de irse a la cama o a la ducha. Era algo necesario y que incluso prestaba (en lo de comer no prestaba casi nunca) pero que me daba mucha pereza ir. Entonces me sentaba yo en mi sitio en la cocina, me ponían el plato delante y yo me quedaba embobada mirando al cuadro que tenía delante. Era una foto del cuadro de Renoir, emarcada en aluminio. Tener una tele habría surtido el mismo efecto. Y al igual que en la película de Amelie yo me inventaba historias sobre los personajes, es algo que hizo que me identificara mucho con esa peli. Qué pasa? Pues que me podía pasar 3h en la mesa. Que había filete con patatas fritas, cosa que le gusta a cualquier niño...pues yo me iba comiendo las patatas y el filete se quedaba duro y frío como la suela de un zapato y a ver quién es el listo que se come eso. Recuerdo que alguna vez de noche me quedé tan absorta que hasta me dormí y casi me ahogo en el plato de sopa. Otro día no pude con las lentejas y le dije a mi madre que no podía comer, que tenía mucho sueño, que ya las desayunaría. Me fui a la cama (cosa rara) y cuando ella se levantó ya estaba yo, el mico de 6 o 7 años metiendo las lentejas en un cazo y poniéndolas a calentar. He de decir que las cosas de cuchara me gustaban más, supongo que el problema para mi era la pereza de masticar, la "ratatouille" tb me debía costar... No, en serio yo era una ingrata y una asquerosa.

Un buen día mi madre harta de verme pasar horas en la mesa decidió castigarme al balcón...buena la hizo, ahí tenía divertimento y estaba fuera de su vista así que miraba la gente pasar. Cuando se dió cuenta...cambió el castigo...me mandó al rellano de la escalera. Ahí dió en el clavo, desde el día que tuve que subir hasta el último piso (un 6º y yo vivía en el 1º) porque uno decidió subir hasta el 5º andando...era para verme...por allí arriba subiendo con mi plato lleno...menudo percal, qué vergüenza si me llegan a ver. Creo que desde ese día la simple amenaza de mandarme al rellano surtía efecto y acababa engullendo toda la comida como un pavo llegando a la navidad.

El caso es que no había momento en el que me sentara allí y que no me perdiera unos minutos en el cuadro de Renoir, yo me los imaginaba ligando, salvo la del perrito que estaba entretenida jugando y la del vaso que parecía pasar del que tenía al lado, vamos en realidad parecía pasar de todo. El resto...la del fondo a la derecha que se debe marear o algo y uno aprovecha para meterle mano, la de la derecha al frente que es el típico trío "el por ella y ella por otro" que a la vez ese otro debe estar por la del perrito o por el de los brazos al aire...a saber, hay otra presencia homosexual al fondo del todo detrás de la mujer de vaso de agua, y la que está apoyada en la barandilla que debe estar como las del infierno porque vaya mirada le echa al del bombín. Eso es lo que imagino ahora con mi mente turbia pero antes imaginaba las conversaciones...lo que habrían hecho antes y lo que harían después...a saber lo que pasaría por esa mente "inocente".


jueves, 4 de abril de 2013

La niña de los condones

Tanto hablar de condones en el rincón de Su me ha recordado la historia que os voy a contar. Es una historia terrorífica que tuve que presenciar con una tierna edad...

Tendría yo entre 10 y 11 años, mi hermana unos 4 o 5 años. Estábamos en el supermercado de compras con mi madre. Concretamente haciendo cola.

Sabéis que justo ahí donde las cajas siempre suelen poner artículos golosos o rebajados para que la gente los vea y no se pueda resistir a comprarlos ¿no? Bueno pues yo miro pensando que habría como siempre gominolas y chicles...y veo cajas de color amarillo con unos...con un estampado de espermatozoides de colores...y me di cuenta de lo que era. Bueno no pasa nada, como si no los viera.

Yo a mi bola como siempre pensando en mis cerdos voladores y mis hipopótamos bailarines cuando oigo a mi hermana robando mi frase, esa que usaba para ver si mi madre me compraba una cosa pero sutilmente..."mamá, cuánto cuesta esto??" Desvío mi mirada de los cerdos que hay en el cielo y miro a mi hermana. Aterrorizada veo que señala los paquetes de condones, lo flipo primero y luego me doy cuenta de que ella debe pensar que son chicles o caramelos porque con tanto colorido... "Daniela callate!" le suelto por la comisura de los labios. Y nada ella a lo suyo "MAMAAAA!!! CUÁNTO CUESTAAA!!" Ya se hizo con una caja y la sacude delante de la cara de mi madre que no le hace ni puto caso. En esto que por el rabillo del ojo veo que detrás hay un hombre descojonándose vivo, me pongo roja como un tomate. De repente oigo a mi madre "Pero Daniela que es eso??". Me acerco a mi madre y le susurro "Mamá, si no quieres que tu hija se atragante con un condón deja eso donde estaba". Ella se echa a reir y deja la cajita de los coj...ndones. No había pasado más vergüenza en mi vida, ni siquiera cuando me caí en aquel estanque y tuve que quedarme en bragas delante de todos mis compis de clase mientras se secaba mi ropa al sol.

La verdad es que la primera vez que tuve un condón en las manos lo recuerdo como si fuera ayer  y eso que era una enana...bueno más o menos como la edad que tenía mi hermana ese día. Digamos que 5 años. Estaba en casa de mi tío, y ecima de la mesa del salón ahí como único adorno un condón...con su envoltorio y todo eh? Pero de esos que vienen como doblados y me puse a tocar aquello, era como si hubiera una goma con aceite dentro. Y yo venga a preguntarle a mi tío y mi primo qué era aquello...y ellos solo se reían...me daba igual, a mi el tacto del chisme ese me molaba y seguí jugueteando con él...aún es hoy que esos preservativos doblados los uso como artículo antiestrés, para toquetear porque la verdad que nunca los he visto para vender, los que he tenido han sido de estos que regalan en alguna fiesta loca o cosas del estilo y no me fio ...claro que después de pasar 3 meses en algún bolsillo de chaqueta y ser sobados durante horas me fio aún menos!

estos son los que llamo yo doblados...

domingo, 10 de marzo de 2013

A correr!

Bueno a mi el deporte nunca me dió alergia...pero correr siempre me dió mucha. Dejé el tenis porque el calentamiento se trataba de lo siguiente: El monitor tiraba una cesta llena de pelotas y teníamos que ir a recogerlas una por una e ir contándolas claro! Cuantas más recogieras mejor, aunque como no había premio ni tampoco castigo (que yo recuerde) pues yo iba como siempre...como si me pesara el culo. Cuando entrenábamos los saques era lo peor, solo te dejaban una pelota así que sacabas y tenías que ir corriendo a por ella. Yo cada vez me cabreaba más y sacaba más lejos...y más me cabreaba...hasta tener que salir de la cancha por echarla por encima de la valla...Menos mal que el club salía caro y mis padres me cambiaron de sitio, empezé a ir a cursos en un centro deportivo(había hasta velódromo...una pasada), para acceder a las salas de tenis tenía que pasar por la de hockey sobre ruedas y la de badminton...ésto último me pareció interesante, por muy fuerte que le dieras al volante no iba a ir muy lejos...Así que les dije a mis padres que me quería cambiar de deporte que las pelotas de tenis hacían daño cuando te daban, sobre todo las que iban a parar a alguna teta que estaban despuntando y aquello dolía horrores. Aprendí que en el badminton también se corre, menos distancia pero es explosivo igualmente, hay que moverse rápido, pero me gustó, al menos podía dar rienda suelta a mi mala leche sin hacerle daño a nadie ni tener que patear todo el recinto. A parte de eso montaba en bici, patinaba sobre ruedas y sobre hielo siempre que podía (no pasaba una semana sin que saliera a patinar), íbamos a esquiar casi todos los fines de semana (en invierno claro) y cuando iba a visitar a mi amiga Paloma nos poníamos a dieta y hacíamos los ejercicios que explicaba Jane Fonda en esos vídeos que tenía su madre. He de decir que la dieta consistía en que ella cuando tenía hambre bebía leche (como si no engordara) y yo...me jodía porque no me gustaba la leche esto entre horas claro luego en la merienda chocolate con pan o tostadas con mantequilla y salchichón...

Bueno todo esto cuando aún vivía en Suiza, aquí en españa la verdad es que ya no tenía tantas ganas de hacer deporte, allí si no lo hacías ya daban bastante caña en el colegio pero aquí...siendo la profe de educación más vaga que un oso perezoso a 40º a la sombra...pues lo fui dejando y dejando. Tanto que en el insti cuando hacíamos las pruebas y tocaba correr yo me pasaba luego una semana cojeando porque parecía que se me inflamaban los tobillos y me dolían una barbaridad, supongo que sería tendinitis.

Desde aquello siempre dije: "Correr es de cobardes...y encima es malísimo para las articulaciones". Pero hace 4 años empecé a ir al gimnasio porque pasar el día sentada en una silla empezba a crearme problemas. En un año recuperé bastante musculatura, y un buen día que no quedaban ni bicis estáticas ni elípticas a disposición para hacer mis últimos 20min de cardio...decidí subirme a la cinta de correr...yo que antes de de empezar con el gimnasio la única vez que intenté correr no aguanté ni 5min a trote suave y luego me pasé una semana con agujetas (en serio no exagero), pues sí yo, yo me subí a aquel trasto del infierno: "5km/h...nada esto para caracoles...6...pfff me duermo, 7 bueno vamos bien, 8 esto ni es andar ni es correr, 9,5km/h sí parece un buen ritmo...y no me canso!" Pasaron los 20 min y yo seguí, hasta los 30. Y me sentía perfectamente capaz de seguir otros 30 pero pasaba de quedarme a solas con el monitor (ejem). Lo único malo fue la experiencia al bajar del trasto, iba igual que si me hubiera bebido 10 cervezas en esa media hora.

Y así a lo tonto llevo 3añitos corriendo, inconstantemente, hasta ahora podía pasar un mes sin correr, o corriendo una vez a la semana o dos o a lo sumo tres. Ahora le hago caso al "micoach" y salgo 4 veces por semana, llevo ya tres meses así y me he enganchado aunque últimamente mi moral no me ayuda mucho pero me obligo y punto. Lo peor es esa vocecita cuando voy mal que me dice "anda anda, dónde vas tú alma de cántaro! Si no eres capaz ni de dar dos pasos sin que te falte el aire! Zopenca! que eres una zopenca..." por eso en los momentos en los que sé que me va a costar cambiar de ritmo procuro tener música que me haga seguir. Y aunque parezca una tontería...ayuda mucho.

Mis dos preferidas para esto:

Esta que al parecer la compuso Brian May para Freddie Mercury cuando ya conocían su inminente final :


Y esta de muse, la canción oficial de los JJOO 2012 que a mi me funciona de maravilla:





Sí ya escribí una entrada que tenía que ver con música para correr pero me he dado cuenta que el ritmo o la alegría que transmita la música no lo es todo...hace falta algo más y estas dos tienen ese "algo más".

viernes, 30 de septiembre de 2011

Veo veo...qué ves?

¿Os acordáis del juego? Nosotros teníamos la versión de la cosa de qué color o por qué letrita empieza. Jugaba siempre en el coche hasta hartar a los mayores. Luego en los larguísimos viajes desde Suiza a España en verano con mi hermana cuándo conseguíamos dejar de pelear pasábamos horas y horas jugando al veo veo. Era el juego que usaban para que dejáramos de ser pesados preguntando cuándo llegábamos o para quitar hierro al asunto en la sala de espera del dentista.

Ahora la mamá lleva alguna consola en el bolso para que el niño deje de tocar las narices si se pone pesadito. Así de fácil y sencillo, visto con mis propios ojos. Peeeero el domingo pasado ocurrió una cosa alucinante, mientras hacíamos cola il ragazzo y yo para ver aquello de los coches había una pareja delante nuestra con un chavalito, que tendría unos 9 o 10 años. En esto que el niño suelta:
-Mamá...Veo,veo!
-Qué ves?- Contesta la madre
-Una cosita.
-Con qué letrita?
Me quedé "alunizada" es como si derrepente estuviéramos en el año 95. Cómo han hecho estos padres? Seguro que han castigado al niño a pasar 2horas con la consola y lo han recompensado con salidas en bici o juegos de mesa.

Acaso no deberíamos hacerlo así? Es decir, castigar sin ver la tele o sin comer chocolate hace que el niño vea esas actividades como placenteras. De esta forma estamos creando una generación sedentaria y poco despierta. Luego nos asombran los datos sobre obesidad infantil. Yo no me extraño cuando veo a niños en el carrito comiéndose un donut que le acaba de dar la abuela o el papá. Claro que esto me recuerda a una anécdota. Estábamos en un bar el niño de los propietarios fue a sentarse a una mesa para ponerse a merendar, llevaba en la mano una bolsa de patatas y un donut. En esto que llama al padre que estaba atendiendo para pedirle que le abriera la bolsa.
-Pero...qué es esto?
-La merienda papi, me lo dió mamá.
-Anda trae estas guarradas que te voy a hacer un bocata.
Para que luego digan de los hombres. Me quedé también atontada ante la escena, y vi como efectivamente le trajo un bocata de jamon york y queso, mucho más sano y nutritivo.

Yo lo tengo claro si algún día tengo hijos, los catigaré poniéndolos mirando para la tele, y sin comer (por si las moscas no vayamos a atiborrarlos a bombones). Y los premiaré dejando que frieguen los platos, que tiendan la ropa, que limpien el polvo, que lean, que jueguen en el paque...lo tengo clarísimo. Mis hijos cuando empiecen a andar les enseñaré a poner la lavadora y a pasar el aspirador.Ni qué decir tiene que serán ellos los que me vayan a buscar cuando salga de la discoteca...
Mi futuro hijo de chófer.